Cientificos dan la nueva fecha del fin del mundo

mundo

Los amantes del apocalipsis ya pueden servirse de una teoría para fijar la nueva fecha del fin del mundo en sus calendarios: el año 2.002.013, según nuevos cálculos de los científicos escoceses.

A la vida en la Tierra solo le quedan dos millones de años, siendo las plantas y animales los primeros en extinguirse, sus herederos serán pequeñísimos microbios y luego de ello la vida desaparecerá por completo, señala una investigación de científicos liderada por el astrobiólogo Jack O’Malley-James, de la Universidad de Saint Andrews de Escocia, y publicada esta semana por ‘The Telegraph’. Paradójicamente, este apocalipsis se producirá como resultado de la insuficiencia de dióxido de carbono en la atmósfera y no de su exceso.

Conforme el Sol vaya envejeciéndo y calentándose, se acelerará el proceso de evaporación y las reacciones químicas con el agua de lluvia reducirán la cantidad de dióxido de carbono en el mundo.

A menos de un millón de años, en opinión de los científicos, habrá muy poco gas carbónico para que las plantas realicen la fotosíntesis y sobrevivan. Cuando esto ocurra, la vida tal cual la conocemos desaparecerá. A la muerte de las plantas, sobrevivirán los animales herbívoros que se alimentarán de sus restos y después los carnívoros harán lo mismo con los herbívoros. Al final quedarán solo los microbios, que, por cierto, también tendrán sus días contados, afirman los investigadores.

En un futuro lejano la Tierra llegará a ser un lugar hostil para la vida, asegura O’Malley-James, ya que “todo lo vivo necesitará de agua líquida” y, como es lógico, “cualquier forma de vida que exista poblará los lugares donde esta se conserve”.

Probablemente, todos emigrarán a las zonas frías más altas o a las cavernas subterráneas. “Los organismos sobrevivientes deberán soportar un calor extremo” y lo más seguro “es que también mueran”, escribe el especialista, quien compartió este oscuro pronóstico en una conferencia sobre astronomía organizada en la Universidad de Saint Andrews. Las predicciones del estudioso se basan en un modelo computarizado de la influencia que ejercen sobre la Tierra los cambios que ocurrirán con el Sol a largo plazo.